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Discurso del Presidente de México, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante la inauguración del IV Congreso y del II Encuentro.
21/05/2007


Versión Estenográfica de las palabras del Presidente de México, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante la ceremonia en la que inauguró los trabajos del IV Congreso Nacional de Educación y del II Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, que tuvo lugar esta tarde, en las instalaciones de la Unidad Deportiva de esta localidad.
Ver el video del discurso


Buenas tardes a todas y a todos ustedes. Me da muchísimo gusto estar en este IV Congreso Nacional de Educación y en el II Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros. 

Licenciado Enrique Peña Nieto,

Gobernador del Estado de México;

Magistrado José Carmen Castillo Ambriz,

Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado;

Diputado Julio César Rodríguez Albarrán,

Presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado;

Profesora, Maestra Elba Esther Gordillo,

Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato

Nacional de Trabajadores de la Educación:  

Muchísimas gracias por su invitación.

Estimado Profesor Rafael Ochoa Guzmán,

Secretario General Ejecutivo del Sindicato Nacional

de Trabajadores de la Educación; 

Licenciado Rolando Albarrán Andrade,

Presidente Municipal de Tonatico;

Senador Fernando Elizondo, 

Presidente de la Comisión de Educación del Senado;

Señoras y señores, legisladores federales, maestros legisladores locales, federales; dirigentes, padres de familia, amigas y amigos:

Me siento muy honrado de estar hoy con ustedes, en el arranque de los trabajos de este IV Congreso Nacional de Educación y del II Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros.

Yo felicito la iniciativa del Sindicato, el SNTE, de llevar a cabo estos dos importantes eventos.

Voy a estar muy atento a sus resultados porque de ellos está atento el país entero y seguro y esperanzado de que habrán de contribuir a la transformación educativa que México necesita. 

El gobierno federal recibirá con atención las conclusiones que se deriven de sus trabajos en favor de la educación del país y por supuesto me dará muchísimo gusto recibirles en la casa de todos los mexicanos, para que conozcamos esas conclusiones, que seguro serán en beneficio del país.

Yo saludo la pluralidad del Congreso porque compartimos el principio de que la educación es una tarea de la sociedad en su conjunto y no es sólo una tarea de las maestras y los maestros de México.

Bienvenida la voz de los expertos. Ella orientará en los nuevos conceptos, enfoques y tendencias; y sobre todo, sobre la realidad del nuevo mundo que hoy habremos de enfrentar.

Bienvenida la palabra de los padres de familia. Sé que expresará el sentir de todos los padres que tenemos hijos en la escuela y que expresará también el deseo de un futuro mejor para los hijos, para las comunidades y para el país.

Celebro también la participación de las organizaciones e instituciones sociales, así como de muchos, muchos miembros de la sociedad civil, quienes seguramente aportarán valiosos conceptos al quehacer educativo.

Y, desde luego, las recomendaciones de los organismos internacionales, que son siempre un referente obligado de los retos que tiene la educación a nivel mundial. 

Bienvenidos  -pues- los conocimientos, las experiencias, las exigencias, las expectativas de las maestras, de los maestros, de los trabajadores de la educación, quienes tienen  -sin duda- mucho que decir y más que decir que cualquier otro porque en sus manos descansa sustancialmente esta gran responsabilidad.

Por lo mismo, a ustedes mi admiración y mi respeto; a las maestras y a los maestros que trabajan como maestros en la vida, a quienes tienen -por supuesto- el derecho a la calidad de vida, al reconocimiento y al estímulo justamente merecido por su labor.

Mi más cálido reconocimiento y respeto a maestras y maestros que tienen en todo el país, día con día, clase tras clase, la tarea de formar al México del futuro.

Felicito también a los niños, al millón de niños que escribieron su carta de cómo quieren su escuela, sus maestros, su educación; a Diana Judith Sánchez, del estado de San Luis Potosí; a Daniel García, de Guerrero; a Miguel Ángel Ibarra, de Tamaulipas; a todos, a todos ustedes y a todos los niños, y les aseguro que no vamos a escatimar esfuerzos para brindarle la educación y las escuelas que ustedes quieren y ustedes merecen.

Hoy reafirmo, amigas y amigos, el compromiso que hice en mi primera reunión con ustedes, ya como Presidente de la República, el pasado 6 de febrero: el compromiso de trabajar duro para mejorar las condiciones laborales de las maestras y los maestros.

Así, con ese compromiso en mente, hemos venido trabajando con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y así se expresó en la reciente revisión salarial con la que el magisterio llegó a buenos términos y que fue una muestra de diálogo respetuoso, como la única vía para conciliar y construir acuerdos no sólo en beneficio de un gremio, sino de la educación de los mexicanos.

Esta revisión permitió incrementos del 4.8 por ciento directo al salario, más .7 para fortalecimiento del sueldo, más uno y medio adicional para prestaciones de los docentes, además de importantes apoyos al magisterio como lo es  -por ejemplo- la apertura de casi 15 mil nuevas plazas tan sólo este año, que estarán sujetas a concurso de oposición y que serán designadas a través de un proceso de ingreso transparente y equitativo, como lo demanda la sociedad.

Una respuesta a una demanda añeja de las maestras y los maestros de México que ven cómo las escuelas han sufrido el deterioro del tiempo y que necesitan aulas dignas, instalaciones dignas, baños dignos para sus alumnos. Y por eso hemos comprometido en esta negociación, con el Sindicato, invertir 3 mil 762 millones de pesos en la mejora y mantenimiento de las escuelas, además de beneficios directos al Programa de Capacitación y Actualización de los docentes, a la Carrera Magisterial, al Programa de Tecnologías Educativas de la Información y al desarrollo profesional del personal de apoyo a la educación, que abarca cientos de millones de pesos más.

Lo mismo al Programa Especial de Financiamiento a la Vivienda del Magisterio, para que más docentes tengan acceso a una vivienda digna.

Soy conciente, amigas maestras, amigos maestros, del programa que las maestras y los maestros sufren y el compromiso que el Sindicato tiene en el país con sus agremiados.

Por esa razón, además de los logros ya comentados, quiero destacar de manera especial que acordamos, por lo pronto, un aumento del 15 por ciento en la compensación provisional compactable.

El gobierno de la República, por mi conducto, ratifica su compromiso, y no cejaremos en el esfuerzo de compactar, reducir de manera consistente, y finalmente eliminar en el mediano plazo la injusta diferencia que existe en el sueldo de los maestros de educación básica por residir en diferentes regiones del país.

Por eso también instruyo a la Secretaria de Educación Pública que siga colaborando con el Sindicato para incrementar el Programa de Compensación Provisional Compactable para maestros de educación básica en la medida en que las finanzas públicas vayan dando el espacio que necesitamos.

Todas estas acciones significan beneficios concretos tanto en la calidad de vida de los profesores como en sus condiciones de trabajo.

Son, sin duda, un esforzado y un merecido logro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de su dirigencia, fruto de la responsabilidad con sus agremiados y de su responsabilidad con el país.

Esa responsabilidad que exige un equilibrio difícil de guardar, entre cuidar los intereses legítimos de los agremiados y, al mismo tiempo, cuidar el interés nacional, el gobierno de la República lo reconoce y lo aplaude.

Por eso queremos apoyar a las maestras y a los maestros de México, para que su amor por la docencia y su vocación por la enseñanza, sean el motor del cambio que requiere la educación del país.

Toca ahora a ustedes revisar a fondo su labor como educadores y elaborar propuestas para que juntos, profesores, sociedad y gobierno, iniciemos la reforma educativa que reclama el México del siglo XXI.

Esta mañana, la ruta que nos lleva a la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo y en cumplimiento de un compromiso asumido con la sociedad, presenté un documento que fija los lineamientos generales del proyecto “México 2030”.

Un proyecto de gran visión que busca, más allá de la coyuntura y de las naturales diferencias que tenemos los mexicanos, busca unirnos a todos en lo que es medular: el México que queremos, en el futuro que deseamos para la nación, en el México que anhelamos para nuestros niños, para nuestros jóvenes, para los mexicanos que vienen.

Ese México que queremos para ellos, lo imaginamos con una sociedad mejor formada, más preparada; un México con más y mejor educación, un México que en pleno siglo de la información, en plena sociedad del conocimiento haya formado y preparado, mejor que nunca, a la siguiente generación y, en consecuencia, las mexicanas y los mexicanos entonces enfrenten con éxito, la incesante competencia que deriva de un mundo plenamente globalizado.

Imagino y veo a un México diferente, ese México que sabe superar la adversidad, que sabe plantearse una meta en el horizonte, un México que es distinto y mejor, un México fuerte y seguro de sí mismo. Ese México que viene está en el corazón de nuestro esfuerzo y de nuestro anhelo y estoy seguro que está en el corazón de cada maestra y de cada maestro de México.

Las enseñanzas del mundo hoy son claras.

El progreso y el desarrollo, el respeto al medio ambiente, la seguridad, el bienestar de una nación resultan indispensables, y no serán posibles sin una profunda reforma al sistema educativa. Así lo hicieron países que hoy crecen rápido y generan aceleradamente bienestar, partiendo de condiciones de mucho mayor pobreza de las que tiene México.

Así lo están haciendo países como China, Corea, la India y otros, los cuales han desarrollado un gran desarrollo en materia económica, en ciencia, en educación y en tecnología y lo dije en mi recorrido por el país y ahora lo reitero: no habrá mejor futuro para México en reforma educativa y no  habrá reforma educativa seria si esta no se procesa de manera responsable con las maestras y con los maestros del país.

Por eso reitero la invitación que hice a  sumar esfuerzos para una reforma educativa por el México que queremos, una reforma que nos permita avanzar cuando menos en 5 frentes que pueden adicionarse en las conclusiones de este Congreso. 

Primero, una reforma que dignifique el educar y que dignifique las escuelas, porque es indiscutible contar con una mejor infraestructura que ofrezca espacios dignos, a la altura de la formación de calidad que requieren nuestros niños y jóvenes.

Segundo, una reforma educativa que ponga a México a la vanguardia de la tecnología y del conocimiento, por ello se requiere que impulsemos acceso a las tecnologías educativas de vanguardia  que multipliquen el invaluable esfuerzo pedagógico y la entrega generosa de las  maestras y los maestros.

En el siglo XXI la clave del éxito está en dominar y utilizar las nuevas herramientas que nos brinda la era de la información en beneficio de la educación.

Tercero, una reforma que vincula la oferta educativa con la demanda del aparato productivo. Esto es fundamental para elevar la competitividad del trabajo y que abra nuevas oportunidades de empleos a los jóvenes, que le encuentre sentido o sentido práctico y oportunidad de mejora en la vida diaria de cada mexicana y de cada mexicano que se educa en nuestras aulas.

Cuarto, una reforma que nos permita evaluar de manera permanente y objetiva la educación, que permita al gobierno y al magisterio contar con las herramientas para saber en qué vamos bien; para fortalecerlo y también identificar a tiempo todo lo que contribuya a que cada día podamos ser mejores.

Quinto, y quizá lo más importante, una reforma que eleve la calidad de la enseñanza, que nos permita aprovechar de mucho mejor manera nuestros recursos de espacio, de tiempo, económicos, humanos, y materiales.

Una reforma que ponga a nuestros niños y jóvenes a la altura de los mejores del mundo, para lo cual, estoy convencido, el Estado debe impulsar mecanismos mucho más sólidos de capacitación y reconocimiento para las maestras y los maestros.

Una reforma que eleve la calidad. Además de que transmita a nuestros niños, en las aulas, valores, valores humanos, valores de justicia, de libertad, valores de tolerancia, de pluralidad y de no violencia, valores democráticos.


Debemos inculcar en las nuevas generaciones el patriotismo que Don Alfonso Reyes definió como amor a nuestro país, deseo de mejorarlo, confianza en sus futuros destinos.

Sé que esta reforma es posible porque México cuenta con un ejército del saber, un ejército conformado por más de un millón 600 mil maestras y maestros comprometidos a fondo con el desarrollo del país.

Amigas y amigos:

José Martí señaló alguna vez que la educación es el único medio para salvarse de la esclavitud. Hoy podemos decir que la educación es la mejor herramienta para librarnos no sólo de la esclavitud de la ignorancia, sino de la marginación.

Es la mejor herramienta para salir de la miseria, es la mejor herramienta para tener un país mejor.

Por eso, coincido con ustedes, con usted Maestra, coincido con muchos de ustedes, la educación es el camino. 

Solo abriendo las puertas de la equidad y la justicia por la vía de la educación, una nación democrática puede enfrentar con éxito los desafíos del presente y del futuro.

Estoy convencido de que las ideas, propuestas, críticas, sugerencias, que deriven de este IV Congreso Nacional de Educación, y de este II Encuentro de Padres de Familia y Maestros, nos permitirán hacer de la educación el motor de desarrollo que queremos para nuestro querido México. 

Sus propuestas junto con las de otros actores de la sociedad civil, habrán de integrarse al Plan Nacional de Desarrollo con el que buscamos reflejar las expectativas y el sentir de todos los mexicanos.

Los exhorto a mejorar juntos la educación de nuestros niños y jóvenes, a avanzar con paso firme en la construcción de ese México distinto y mejor, de ese México ganador que queremos para las futuras generaciones. 

Mis mejores augurios para este Congreso y Encuentro, cuyo éxito contribuirá –estoy seguro- al éxito también del futuro de México.

Muchas gracias, y enhorabuena maestros y maestras, y si me permiten, voy a hacer la declaratoria formal. 

Hoy, lunes 21 de mayo del año 2007, siendo las 13:45 horas, me es particularmente grato, declarar formalmente inaugurado el IV Congreso Nacional de Educación, y el II Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestro, deseándoles a todos ustedes el mejor de los éxitos.

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Tonatico, Estado de México.- El Presidente Felipe Calderón inauguró el IV Congreso Nacional de Educación y el Segundo Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros e hizo un reconocimiento al magisterio por la incansable labor que realiza cotidianamente en la formación del México del futuro.
Tonatico, Estado de México.- Miles de maestros, maestras y padres de familia se reunieron en la Unidad Deportiva de este municipio, durante la inauguración con el objetivo de formular propuestas para reformar al sistema educativo del país.
Tonatico, Estado de México.- El Jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón y la Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, Maestra Elba Esther Gordillo, intercambian puntos de vista.

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